Hoja de Parra - All I ever wanted, all I ever needed, is here, in my arms. (from Enjoy the Silence by Depeche Mode)
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martes, 2 de abril de 2013
Fuckland (2000) - Dirigida por José Luis Marquès
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sábado, 16 de marzo de 2013
Cine y sexualidad (1940-1969)
por el Lic.
Andrés Moltedo Perfetti
1940-1949:
La segunda guerra mundial fue un evento que trascendió
a todos los ámbitos de la vida norteamericana y mundial. El cine, ciertamente,
no estuvo ajeno a la influencia de los eventos históricos. El hombre debía ser
un héroe con las armas y en la vida, y las mujeres debían ser fuertes para apoyar
a sus hombres en las cosas que ellos debían hacer.
Se produce un resurgimiento de los modelos femeninos
anteriores a 1933, por un lado la mujer buena e inocente, por otro las vampiresas
o las diosas.

Como los hombres debían irse por años a la guerra,
dejando atrás esposas, novias, el tema de la infidelidad se torna como eje central
de muchas de las películas de esta época.
En 1940 apareció "Historia
de Filadelfia",
en donde el padre de Katharine Hepburn ha tenido un desliz con una bailarina,
y pone de manifiesto la existencia de una doble moral para hombres y mujeres,
cuando dice, al ser enfrentado por la hija: "tu
madre es sabia, comprende las cosas… …las esposas no se dan cuenta
que los líos de sus esposos no tienen que ver con ellas".

La segunda
versión de "Sangre y arena"
(1941), plasma el resurgir de la eterna contienda: inocencia versus vampirismo.
Por una parte está Linda Darnell ("Carmen
Espinoza"), cariñosa, tímida y religiosa, mujer enamorada de Juan desde
la infancia y cuando éste era un desconocido. Por otra parte está Rita Hayworth
("Doña Sol"), una mujer
muy sensual y desinhibida, progresista y voluble, que decide conquistar y dominar
a Juan, el más valiente y mejor torero de España (el más macho), cosa que realiza
inescrupulosamente, a pesar de que sabe que se trata de un hombre casado.
La imagen de la mujer debe de estar en uno de los puntos más bajos de la historia del cine cuando la madre de Juan le pregunta a Carmen (su nuera) a quién le reza cuando él está en el ruedo y Carmen le responde que a la Virgen. Entonces la madre sentencia: "La virgen no es más que una mujer… y las mujeres pueden hacer tan poco, ahora le rezo a un Dios hombre… Jesús".

Rita Hayworth continuó con su fama de femme
fatal en "Gilda" (1946),
con Glenn Ford, en donde eran un par de ex amantes que se encontraban cuando
Johnny Farrell (Ford) es contratado por el propietario de un cabaret y actual
esposo de Gilda.
Al fallecimiento del marido, Johnny se casa con
Gilda, pero para mal de ella, él no consuma el matrimonio y rehusa a hacerlo
como manera de castigarla y vengarse por todo lo que le fue infiel a su marido
fallecido. Además, toma toda una serie de medidas gangsteriles para asegurarse
que no le sea infiel con ningún hombre por más que lo intente. Al carecer de
una contraparte femenina más sumisa, Gilda debe ser domada.
Aclamada como la mejor película del siglo, "Casablanca"
(1942), nos muestra a Bogart en su papel más conocido, "Rick" el apátrida dueño de un bar en Casablanca en los
inicios de la segunda guerra mundial, en donde se reencuentra con Ilsa, un antiguo
amor.
Rick, de acuerdo con el prefecto Renault "es
la clase de hombre que si yo fuera mujer y lo conociera, me enamoraría".
1950-1959:
En esta década la pareja emprende
su huida de las grandes ciudades hacia los suburbios y el
campo en búsqueda de una vida más apacible (como Cary Grant
construyendo junto a Mirna Loy su "casa de los sueños").
Los roles masculinos estereotipados se baten en franca retirada
a favor de personajes más reales y humanos. Poco a poco los
galanes rudos comienzan a extinguirse a favor de protagonistas
estéticamente más bellos (Tony Curtis, Gregory Peck), salvo
la excepción de galanes hermosos pero peligrosos y salvajes,
en donde es el peligro el que las atrae (James Dean, Marlon
Brando).
En cuanto al rol del ser mujer,
en esta década se presenta una fuerte dicotomía entre la atracción
erótica por diosas del amor más grandes por un lado y más
pequeñas que las reales por el otro. Las amazonas y las infantiles
respectivamente.
En el primer caso, las más grandes
y representativas de todas las amazonas fueron Sofía Loren
y Marilyn
Monroe (quien filmó en esta década 23 películas).
Se trataba de mujeres exuberantes, sensuales, y seductoras
corporalmente, a quienes presentaban como muy inocentes e
ingenuas mentalmente.
Por otra parte, lo contrario
también era verdad, una nueva y exótica atracción
existía en la figura aniñada, la diosa del amor más pequeña
que las reales. Caroll Baker en "Baby Doll" (1956),
Hayley Mills en "Tiger bay", Tuesday Weld, Susan
Strassberg, y las más exitosa de todas: Audrey Herpburn. Se
trataba de niñas o mujeres muy jóvenes de cuerpos delgados,
algunas casi anoréxicas que habían tenido un desarrollo precoz
de sus atractivos físicos, pero seguían siendo niñas.
De estos dos modelos femeninos
tan opuestos, surgen similitudes extraordinarias, que nos
muestran que el rol femenino está sexualizado en su inocencia.
Las mujeres atraían a los hombres, pero éstas desconocían,
o debían desconocer del poder que sus cuerpos les brindaban.

La belleza física exigida para las mujeres, el ideal de belleza femenino, es en el caso de las amazonas, el de mujeres voluptuosas y proporcionadas, bastante más rellenas que las actuales. Es así como en la célebre escena en donde Marilyn se detiene sobre la rejilla del metro y el viento provoca que su vestido se levante mostrando sus famosas piernas, sus muslos son bastante más voluminosos que los que se aprecian actualmente. El otro ideal de belleza, el de la niña con cuerpo de mujer era menos aceptado y publicitado socialmente debido a sus connotaciones pedofílicas.
1960-1969:
En esta época, se habla más abiertamente de la sexualidad que lo que se había hecho hasta el momento. Así como en otros años, habían sido las escenas de tinas o las de lencerías, la combinación de belleza, violencia, sexo y desnudez es la fórmula de los años sesenta. Sin embargo, existe en la mayoría de los casos un fuerte contraste entre lo que los estudios de Hollywood mostraban en sus películas con lo que realmente sucedía, la realidad de los hippies, las drogas, el rock y de las revueltas anti - guerra de Vietnam, no aparecen.

Por lo general, el argumento de las películas rondaba el conflicto triangular, en la mayoría de las películas era entre dos hombres (muchas veces novio versus suegro) por determinar qué era mejor para el futuro de una mujer. En las comedias románticas (más humorísticas y por lo tanto menos reales), el triángulo es fundamentalmente amoroso, donde dos hombres se disputan el amor de una mujer, y ésta tiene más poder de decisión que en los otros géneros, sin embargo, la potestad recae fundamentalmente en los varones, y son éstos los que finalmente deciden.
La mujer es por tanto una ficha
en el tablero de los varones, o el premio al que sepa desenvolverse
mejor y derrote al otro en el ámbito de que se trate. Presencia
la lucha de los machos como cualquier otra hembra de los mamíferos.
El modelo femenino de las grandes
mujeres curvilíneas, tipo amazonas, comienza a perder protagonismo
(sin embargo siempre han existido). Se mantiene el modelo
femenino de la niñita erotizada, quizás el mejor ejemplo histórico
está en la adaptación que Nabokov hizo de su propia novela,
para la dirección de un promisorio Kubrick: "Lolita"
(1962), con la lujuriosa actuación de Sue Lyon.

Una película un tanto diferente
de las incestuosas "Lolita" y de "Baby doll"
es "El graduado" (1967), en donde es un varón, "Ben"
(Dustin Hoffman), el que es objeto de los acosos lujuriantes
de una mujer adulta. Otra diferencia está dada por el hecho
de que Ben, si bien podría ser el hijo de la Señora Robinson
(Anne Bancroft), apenas es mayor de edad, pero lo es.
Si bien en el caso de "Lolita"
y "Baby doll" las protagonistas son niñas, y las
actitudes y comportamientos de los varones son reprochados
socialmente como pedofílicos o perversos, son de alguna manera
comprendidos (especialmente por los hombres) debido a la actitud
sexualizada y provocadora de las niñas. Mientras que en "El
Graduado", a pesar de que Ben es mayor de edad, la actuación
de la Señora Robinson es más cuestionada, ya que en todo momento
demuestra una intención netamente sexual y se trata de una
mujer casada.
Paradigma de la pareja ideal de las comedias románticas de los sesenta fue la que constituyeron Rock Hudson y Doris Day, quienes constituyeron una vuelta a las clásicas parejas del cine (como Hepburn y Tracy, o Bogart y Bacall), filmaron juntos "Problemas de alcoba", "Vuelve amor mío" y "No me mandes flores". Todas muy similares entre sí, comedias románticas livianas en donde siempre ocurrían una serie de enredos y malos entendidos. Los roles de ellos se encontraban absolutamente estereotipados. Él era varonil, conquistador y experimentado. Ella era inocente, femenina y típicamente norteamericana. Ella lo atraía inicialmente con su belleza, él caía ante sus atributos y pretendía conquistarla, ella se negaba y resistía, pero terminaba cediendo y caía rendida ante él.

El ideal romántico, de cómo debían ser las relaciones y el verdadero amor, se mantiene sin cambios desde "Lo que el viento se llevó" hasta el "Doctor Zhivago" (1965), donde se narran las desventuras de del romance entre Yuri Zhivago y Lara.
Hasta este momento, el rol masculino
estaba centrado casi exclusivamente en la heterosexualidad.
De manera que a muchos varones les era posible expresar sus
sentimientos por amigos o compañeros caídos, se les podía
abrazar e incluso besar el cadáver, como también podían expresamente
hablar de amistades significativas (como en "Casablanca")
y la situación no era cuestionada. Cuando se hacía referencia
a la homosexualidad, era mostrada como una suerte de debilidad
del carácter varonil, como se muestra por ejemplo en "El
estrangulador de Boston" (1961). Es en "Consejos
y consentimientos" una de las primeras ocasiones en que
se muestran a los homosexuales
de manera organizada. Cabe destacar, que en "Problemas
de alcoba" ("Pillow talk"), Rock Hudson tuvo
que representar en un par de escenas a un homosexual y lo hizo no a su manera propia y masculina de homosexual,
sino que representó a la estereotipada loca.
Los homosexuales en la pantalla,
al ser vistos como pecadores, enfermos, u hombres débiles,
debían vivir escondidos, infelices, desesperados, y debían
pagar sus faltas en el último rollo de cinta: o se suicidaban
o morían.
ENLACES/FUENTES:
http://www.sexovida.com/arte/cineysexo2.htm
http://reliquiasysouvenirs.blogspot.com.ar/2013/02/queens-of-peekaboo-look.html
http://www.sexovida.com/arte/cineysexo3.htm
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Cine y sexualidad (1910-1939)
por el Lic.
Andrés Moltedo Perfetti
"El cine es la verdad a 24 cuadros por segundo" Jean Luc Godard.
"El cine es la mentira a 24 cuadros por segundo" Stanley Donen.

El presente trabajo consiste en una revisión histórica de la evolución del modelo de pareja y de los roles masculino y femenino en el cine. Para esto se han seleccionado las películas norteamericanas más representativas de cada década (a criterio del autor) y se han rescatado los estereotipos relativos a las conductas de los personajes de acuerdo al género, estableciendo una comparación a través de las décadas.
"Quien maneja la información, maneja el poder", es una frase cada día más popular que bien pudo haber sido extraída del "Ciudadano Kane" de Welles, película muy criticada por ciertos sectores conservadores, cuyo argumento causó bastante revuelo en la sociedad norteamericana de los cuarenta. Pero el paso del tiempo ha demostrado que la tesis de Orson Welles era acertada.
"El cine ha introducido en la mente de los norteamericanos más información falsa en una noche que toda la Edad Media en toda una década" Hecht, Ben. Citado por Black, Gregory en "Hollywood censurado", Cambridge University Press, primera edición, 1998. Página 15.


En esta época, la mujer encuentra dos modelos dicotómicos a seguir, cada uno con sus pros y sus contras. Por una parte se encuentra la vampiresa, una glamorosa mujer sensual, desinhibida y dueña de sí misma, que se desenvuelve en el mundo sin necesidad aparente de los hombres, y de la cual éstos se van a enamorar. Por otra parte, se encuentra una inocente, tímida, buena y casi desvalida, no muy agraciada, una representante fiel de la mujer común norteamericana de principios de siglo.
La cara inversa de la medalla y en cierto sentido muy similar al rol femenino, se encuentra en las películas de Charles Chaplin, donde se presenta la imagen de un hombre desvalido y bondadoso (Popeye sin espinacas) que en muchos casos debe luchar contra un otro masculino prepotente y poderoso física y económicamente (tipo Brutus) por el amor de una mujer (tipo Olivia). Finalmente, el amor triunfará y la mujer verá en él al príncipe escondido.

En los principios de la década observamos cómo la relación de pareja todavía debía ser recatada y seguir los pasos que la sociedad formalmente había establecido para su conformación como tal. Vemos, por ejemplo, a Clara Bow enamorada de su jefe, un hombre soltero, apuesto, elegible, pero aún así, al llegar a la noche a su casa en el auto de él, cuando éste se acerca a darle un beso de despedida, ella lo abofetea. La mujer, claramente debía que ser contradictoria (al menos exteriormente), podía querer algo o a alguien, pero si quería ser respetada socialmente como una dama, debía hacerse la que no.


En el caso del modelo femenino, hay un cambio crucial, la mujer común norteamericana, en principio identificada con la protagonista buena e inocente, debió enfrentarse al menos indirectamente con la guerra y la cruel realidad que ésta trajo a los hogares. Con el transcurrir de la década, poco a poco se va haciendo menos inocente, es más audaz y desinhibida, incluso se hace un poco más mala (pero no tanto), por lo que en ella se plasman ambos roles de la década anterior, ocupa ella sola ambos nichos y condena a la vampiresa a desaparecer y extinguirse. El mercado había actuado. La mujer debía ser lo suficientemente audaz como para conquistar y seducir más activamente a los hombres (no debía ser tan mojigata) y despertar las pasiones en éstos, pero al mismo tiempo no debía espantarlos, ya que estos siempre irían a preferir, al menos en público y a largo plazo, una buena esposa y madre para sus hijos que una mujer desinhibida y desenfrenada.
Otro ejemplo del cambio de óptica se observa en que la tímida Gloria Swanson de la década anterior sufre para 1926 un gran cambio de imagen en "The loves of Sunya" en donde ella domina a los hombres, hace que estos padezcan toda una serie de sufrimientos y se tengan que rebajar a ser sus esclavos para poder simplemente lavarle o besarle los pies. Este prototipo del rol femenino se haría más patente en los primeros años de la década siguiente.

La mujer puede ir liberándose un poco más de sus ataduras, puede ser sensual y seductora, aunque es esperable socialmente que lo sea en la privacidad del hogar. El cuerpo de la mujer se transforma expresamente en una arma de conquista, especialmente en la desnudez solapada del baño en tina y con bastante espuma. Es De Mille en su película "Male and Female" donde cuenta con la actuación de Gloria Swanson, el que introduce por primera vez en la historia la escena de la tina y del baño femenino desnudo, escena que se convirtió en la marca de los 20. Otras actrices que hicieron escenas de baño fueron Clara Bow y Esther Ralston. Una variación sobre el mismo tema se aprecia en una película basada en la Revolución Francesa ("Orphans of the Storm"), donde Griffith llenó la tina con vino y muchas jovencitas. De Mille, por su parte, en "The Sign of the Cross" va más allá al mostrar a Claudette Colbert dándose un baño de leche, de la cual dos inocentes gatitos se acercan a beber, mezclando la inocencia de los felinos con los deseos ocultos de los hombres de deshacerse de la leche para observar el cuerpo femenino, y de las mujeres por mostrar ese cuerpo y ser observadas.

1930-1939:




Como buena representante de su época, en "Lo que el viento se llevó" (1939) se aprecia en el tobillo de Vivian Leigh el término de la ropa interior larga. La lencería, la mujer debía usarla, pero los hombres, sólo en la intimidad del matrimonio podían tener acceso a la vista de ella (y aún no siempre), y cuando Gable comete la imprudencia de verle la pierna y mencionarlo, es tratado como "grosero". Hay cosas que se pueden ver, pero no se las puede mencionar, tal como se queja Gable.
Las actrices fuertes de carácter de los treinta producirán una gran influencia en las mujeres de la época, las cuales deberán asumir un rol protagonista en las actividades industriales y productivas que la segunda guerra mundial les exigirá. Y serán estas las mujeres que inspirarán un par de años después a los soldados a pelear y a ganar, para casarse con las hijas del vecino.
(CONTINUARÁ)
ENLACES/FUENTES:
http://www.sexovida.com/arte/index.htm
http://www.laescueladelosdomingos.com/2012/05/el-cine-se-viste-de-negro.html
http://mythicalmonkey.blogspot.com.ar/search/label/Silent%20Era
http://mythicalmonkey.blogspot.com.ar/2011/07/happy-birthday-clara-bow.html
http://plegariasdesatendidas.blogspot.com.ar/
http://retro-vintage-photography.blogspot.com.ar/
http://www.sexovida.com/arte/cineysexo1.htm
http://www.sexovida.com/arte/cineysexo2.htm
http://divasdelcine.blogspot.com.ar/2010/07/mae-west.html
http://solobags.blogspot.com.ar/2011/01/scarlett-ohara.html
"El cine es la verdad a 24 cuadros por segundo" Jean Luc Godard.
"El cine es la mentira a 24 cuadros por segundo" Stanley Donen.

El presente trabajo consiste en una revisión histórica de la evolución del modelo de pareja y de los roles masculino y femenino en el cine. Para esto se han seleccionado las películas norteamericanas más representativas de cada década (a criterio del autor) y se han rescatado los estereotipos relativos a las conductas de los personajes de acuerdo al género, estableciendo una comparación a través de las décadas.
"Quien maneja la información, maneja el poder", es una frase cada día más popular que bien pudo haber sido extraída del "Ciudadano Kane" de Welles, película muy criticada por ciertos sectores conservadores, cuyo argumento causó bastante revuelo en la sociedad norteamericana de los cuarenta. Pero el paso del tiempo ha demostrado que la tesis de Orson Welles era acertada.
"El cine ha introducido en la mente de los norteamericanos más información falsa en una noche que toda la Edad Media en toda una década" Hecht, Ben. Citado por Black, Gregory en "Hollywood censurado", Cambridge University Press, primera edición, 1998. Página 15.
Las Distintas Décadas
1910-1919:

En esta época, la mujer encuentra dos modelos dicotómicos a seguir, cada uno con sus pros y sus contras. Por una parte se encuentra la vampiresa, una glamorosa mujer sensual, desinhibida y dueña de sí misma, que se desenvuelve en el mundo sin necesidad aparente de los hombres, y de la cual éstos se van a enamorar. Por otra parte, se encuentra una inocente, tímida, buena y casi desvalida, no muy agraciada, una representante fiel de la mujer común norteamericana de principios de siglo.
La cara inversa de la medalla y en cierto sentido muy similar al rol femenino, se encuentra en las películas de Charles Chaplin, donde se presenta la imagen de un hombre desvalido y bondadoso (Popeye sin espinacas) que en muchos casos debe luchar contra un otro masculino prepotente y poderoso física y económicamente (tipo Brutus) por el amor de una mujer (tipo Olivia). Finalmente, el amor triunfará y la mujer verá en él al príncipe escondido.

1920-1929:
Con posterioridad a la Gran Guerra, el público
quedó más cercano a las experiencias fuertes y realistas que las idílicas fantasías
de los cineastas de la década anterior. En estos años se da una suerte de liberación
sexual en el cine.
En los principios de la década observamos cómo la relación de pareja todavía debía ser recatada y seguir los pasos que la sociedad formalmente había establecido para su conformación como tal. Vemos, por ejemplo, a Clara Bow enamorada de su jefe, un hombre soltero, apuesto, elegible, pero aún así, al llegar a la noche a su casa en el auto de él, cuando éste se acerca a darle un beso de despedida, ella lo abofetea. La mujer, claramente debía que ser contradictoria (al menos exteriormente), podía querer algo o a alguien, pero si quería ser respetada socialmente como una dama, debía hacerse la que no.


En el caso del modelo femenino, hay un cambio crucial, la mujer común norteamericana, en principio identificada con la protagonista buena e inocente, debió enfrentarse al menos indirectamente con la guerra y la cruel realidad que ésta trajo a los hogares. Con el transcurrir de la década, poco a poco se va haciendo menos inocente, es más audaz y desinhibida, incluso se hace un poco más mala (pero no tanto), por lo que en ella se plasman ambos roles de la década anterior, ocupa ella sola ambos nichos y condena a la vampiresa a desaparecer y extinguirse. El mercado había actuado. La mujer debía ser lo suficientemente audaz como para conquistar y seducir más activamente a los hombres (no debía ser tan mojigata) y despertar las pasiones en éstos, pero al mismo tiempo no debía espantarlos, ya que estos siempre irían a preferir, al menos en público y a largo plazo, una buena esposa y madre para sus hijos que una mujer desinhibida y desenfrenada.
Otro ejemplo del cambio de óptica se observa en que la tímida Gloria Swanson de la década anterior sufre para 1926 un gran cambio de imagen en "The loves of Sunya" en donde ella domina a los hombres, hace que estos padezcan toda una serie de sufrimientos y se tengan que rebajar a ser sus esclavos para poder simplemente lavarle o besarle los pies. Este prototipo del rol femenino se haría más patente en los primeros años de la década siguiente.

La mujer puede ir liberándose un poco más de sus ataduras, puede ser sensual y seductora, aunque es esperable socialmente que lo sea en la privacidad del hogar. El cuerpo de la mujer se transforma expresamente en una arma de conquista, especialmente en la desnudez solapada del baño en tina y con bastante espuma. Es De Mille en su película "Male and Female" donde cuenta con la actuación de Gloria Swanson, el que introduce por primera vez en la historia la escena de la tina y del baño femenino desnudo, escena que se convirtió en la marca de los 20. Otras actrices que hicieron escenas de baño fueron Clara Bow y Esther Ralston. Una variación sobre el mismo tema se aprecia en una película basada en la Revolución Francesa ("Orphans of the Storm"), donde Griffith llenó la tina con vino y muchas jovencitas. De Mille, por su parte, en "The Sign of the Cross" va más allá al mostrar a Claudette Colbert dándose un baño de leche, de la cual dos inocentes gatitos se acercan a beber, mezclando la inocencia de los felinos con los deseos ocultos de los hombres de deshacerse de la leche para observar el cuerpo femenino, y de las mujeres por mostrar ese cuerpo y ser observadas.

1930-1939:
Esta década posee marcadamente dos momentos, antes
y después del 33. Los primeros años, hasta 1933, se trata de la culminación
de los excesos de los años
veinte, un período en donde se observa el mayor libertinaje sexual en la
historia hasta ese momento. Este cambio de visión de la sexualidad y de los
roles masculinos y femeninos se debió a la utilización de un código de censura.
En la primera parte de esta década (hasta 1933)
el rol femenino aumentó su protagonismo, la mujer
común había ido acercándose cada vez más a la vampiresa,
sin embargo, aquí nos encontramos con una mujer que no sería amada, sino que
idolatrada e incluso temida por los hombres, los que mansos y sumisos se deberían
arrodillar y sacrificar en la adoración de la diosa. Es sin duda, la manifestación
del ideal onírico de los hombres de esa época, una suerte de amor masoquista
por una mujer inalcanzable (recuerdos del complejo de Edipo, para algunos),
que despliega todas sus dotes discreta o sádicamente. El primer ejemplo de esta
nueva visión está en Brigitte Helm, descrita como hermosa, fría y fatal.
Más mundana que el modelo femenino de la diosa,
es Mae West la figura femenina más sexy de todas. Aunque poco agraciada físicamente y algo mayor de edad,
ella representaba a la mujer a la que no le importaba lo que se dijera de ella,
y es más, hablaba públicamente de lo prohibido… la sexualidad. Sin dudas,
este modelo femenino tampoco estaba enfocado hacia las mujeres, encarnaba a
"la otra" de los hombres, a aquella que no pediría compromisos, aquella
con la que se podía debutar y obtener experiencia para luego casarse. De esa
manera, esta protagonista insaciable irremediablemente debía quedarse sola e
incomprendida (aunque con el agradecimiento de los varones). Representaba sin
dudas, las fantasías ocultas, o no expresadas, de las mujeres por tratar a los
hombres de la misma manera como éstos las habían tratado. Ella era, a fin de
cuentas, un hombre (en actitudes, comportamientos, expresiones, vida, etc.)
en un cuerpo de mujer, por lo que podía hacer lo que éstas no podían. En "La
incomparable", la vemos utilizar un resquicio a las prohibiciones a
las que fue sujeta (como no poder besar en la pantalla), la ironía. De esa manera
podía hablar de sexo y no hablarlo, ocultándolo. Para ella, los hombres (incluyendo
galanes de la talla de Cary Grant) son piezas que esta mujer mueve a su antojo
en el tablero de la vida.
Un elemento a destacar es el hecho de que salvo
excepciones, los modelos femeninos de esta época no son mujeres hermosas físicamente,
sino que son mujeres con cierta actitud.

El cuerpo desnudo de la mujer era un tesoro por
descubrir, que debía exponerse solamente en la intimidad y ante el amado (incluso
a veces ni siquiera ante este), no era adecuado mostrarlo al desnudo. Si la
década de los veinte fue la época de los baños en tina, la década de los treinta
fue la de la lencería, los directores buscaban cualquier excusa para que las
heroínas se sacaran la ropa. Observamos a una joven Bette Davis decirle a Richard
Barthelmess en "Cabin in the Cotton"
una célebre frase: "espérame aquí
mientras voy a ponerme algo más cómodo" y lógicamente, aparece vestida
con ropa interior.
El modelo femenino recatado, puro, virgen y bondadoso,
continúa presente (como lo ha hecho hasta nuestros días), es el más representativo
de lo que en la realidad se daba y ante este modelo, brillaban los hombres.
El modelo masculino de este momento era el del tahúr, el vividor, el aventurero,
el hombre macho recio, no agraciado físicamente. Esta interacción entre el vividor
y la mujer común, junto con la lencería, se ve en lo que ocurre entre Carole
Lombard y Clark Gable, en la única película que hicieron juntos: "No man of her own", donde ella es la única mujer que
no cae rendida ante los encantos de Gable en un fin de semana. En la escena
culmine él va a la cabaña de ella y al encontrarla en ropa interior no hay solución
posible… tiran al cara y sello una suerte bastante peculiar: o ella se
rinde ante él o se casan… fiel a su época, en este film gana ella, por
lo que se casan, demostrando que él a pesar de lo vividor es un hombre de palabra
(y honor) y que por ella (la mujer inocente y recatada) dejará a las demás,
a aquellas mujeres con las que uno puede acostarse pero no casarse. El mensaje
estaba claro ya desde aquel entonces (como ya lo estaba en la mitología popular).
La inocente mujer común, ante la falta de un amante
esposo, ya sea por viudez o soltería, podría sufrir una serie de males físicos
(o psicosomáticos). En "Love me tonight", Jeanette MacDonald es una viuda que se
desmaya constantemente y padece de una extraña enfermedad, cuyos síntomas la
aquejan, sin saber ella por qué, especialmente en la soledad de la noche, ante
el recuerdo de su fallecido marido.

"Baby
Face" (1933) protagonizada por Barbara Stanwyck es la última película que
muestra actitudes completamente abiertas hacia la sexualidad y que comenzaron
en los veinte. Después de aquel año, las exigencias de la censura aumentaron
su presión sobre los estudios, por lo que éstos modificaron sus películas, y
con dicha modificación, cambiaron también ciertos aspectos de los roles masculinos
y femeninos.
La depresión, que se inició el año 1929, mostró
signos de recuperación sólo a partir del año 1933 y modificó las actitudes de
los espectadores, las ollas comunes y el hambre ajustaron en cierta medida la
escala de valores, el público empezó a no aceptar un enfoque tan irresponsable
ante el sexo y las relaciones de pareja. Empieza, por tanto, una nueva edad
de la inocencia. Las actrices que empiezan a destacar son niñas o adolescentes
de la talla de Shirley Temple, Judy Garland y Elizabeth Taylor. Por ejemplo,
en medio de todo este período la película más taquillera de 1937 fue el dibujo
animado Blancanieves.
El modelo femenino que se recalcaba en las heroínas
era el de las mujeres comunes y normales, las hijas
de cualquier vecino, alguien con quien coquetear para luego casarse, la
atracción sexual se recalcaba en la apariencia y belleza física, y no en la
actitud o los comportamientos seductores o prosexuales. La segunda guerra mundial
acaba con esta edad de la inocencia. Sólo una de las representantes del modelo
inocente femenino de este período seguirá siendo top y vigente hasta la década
de los 60: Elizabeth Taylor, que empezó con un inocente papel en "National
Velvet" y llegó a "Cleopatra"
siendo una mujer completamente distinta y desenfrenada, cambio que se inició
en "Place in the sun".
Sin embargo, junto con estas mujeres comunes y
normales, coexistió un modelo femenino en donde se mezclaba la belleza física
con la actitud (sin llegar a ser las mujeres pre-33). Vivian Leigh, Greta Garbo,
Ingrid Bergman, Rita Hayworth y Claudette Colbert entre otras serán las encargadas
de luchar, pero ahora ya no eran del tipo diosas adoradas o vampiresas
indómitas, sino que eran de una frialdad aparente que debía derretirse ante
la voluntad del hombre, debiendo sucumbir ante los Clark Gable, Humphrey Bogart,
por excelencia. Hombres no muy agraciados físicamente, pero con la actitud suficiente
para doblegar y someter a sus coprotagonistas por chúcaras que ellas fueran.
Eran tan hombres, que no había mujer capaz de resistírseles.

Como buena representante de su época, en "Lo que el viento se llevó" (1939) se aprecia en el tobillo de Vivian Leigh el término de la ropa interior larga. La lencería, la mujer debía usarla, pero los hombres, sólo en la intimidad del matrimonio podían tener acceso a la vista de ella (y aún no siempre), y cuando Gable comete la imprudencia de verle la pierna y mencionarlo, es tratado como "grosero". Hay cosas que se pueden ver, pero no se las puede mencionar, tal como se queja Gable.
Coetánea a "Lo
que el viento se llevó" es "Ninotchka",
uno de los films clásicos de Greta Garbo, en donde ella encarna a una agente
rusa (ex sargento de la primera guerra mundial), una mujer inexpresiva, fría
y escueta, que se siente un pequeño engranaje de la revolución.
Como contraparte Melvyn Douglas es "León"
un soltero vividor, playboy de los años treinta y de alta alcurnia a pesar de
premuras económicas. Un hombre que vive en el filo de la navaja entre el honor
y la sinvergüenzada, entre ser un Don Juan o un gigoló.
Las actrices fuertes de carácter de los treinta producirán una gran influencia en las mujeres de la época, las cuales deberán asumir un rol protagonista en las actividades industriales y productivas que la segunda guerra mundial les exigirá. Y serán estas las mujeres que inspirarán un par de años después a los soldados a pelear y a ganar, para casarse con las hijas del vecino.
(CONTINUARÁ)
ENLACES/FUENTES:
http://www.sexovida.com/arte/index.htm
http://www.laescueladelosdomingos.com/2012/05/el-cine-se-viste-de-negro.html
http://mythicalmonkey.blogspot.com.ar/search/label/Silent%20Era
http://mythicalmonkey.blogspot.com.ar/2011/07/happy-birthday-clara-bow.html
http://plegariasdesatendidas.blogspot.com.ar/
http://retro-vintage-photography.blogspot.com.ar/
http://www.sexovida.com/arte/cineysexo1.htm
http://www.sexovida.com/arte/cineysexo2.htm
http://divasdelcine.blogspot.com.ar/2010/07/mae-west.html
http://solobags.blogspot.com.ar/2011/01/scarlett-ohara.html
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